Tabaco - Tabaquismo *

 

martes 27 de febrero de 2007

El consumo de cigarros aumenta entre los adolescentes


Una investigación encuentra que captan el mensaje sobre los peligros de los cigarrillos, pero no de los puros

Por Kathleen Doheny

Reportero de Healthday

DOMINGO 25 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Con lentitud pero con certeza, los niños estadounidenses han captado el mensaje de que fumar cigarrillos es un hábito maloliente y peligroso para la salud.

Ahora sólo falta que crean lo mismo sobre los cigarros.

Mientras el consumo de cigarrillos declinó en los Estados Unidos en 10 por ciento de 2000 a 2004, el consumo de cigarros aumentó en 28 por ciento, según un informe reciente que aparece en el American Journal of Public Health.

Otros estudios han encontrado que los adolescentes que fuman cigarros definitivamente forman parte de ese aumento. Por ejemplo, una encuesta de 2004 llevada a cabo en Cleveland encontró que el 23 por ciento de los 4,409 adolescentes encuestados preferían los cigarros, frente al 16 por ciento que eligió cigarrillos.

Y el aumento podría no haber llegado aún a su punto máximo, advirtió John Banzhaf, director ejecutivo de Action on Smoking and Health, una organización de acción legal antitabaquismo con sede en Washington, D.C.

"Muchos de los factores que desencadenaron el aumento [en los cigarros] aún están activos", señaló Banzhaf. Entre éstos se encuentran la percepción de que los cigarros están a la moda y el hecho de que políticos y otras personalidades de alto perfil son vistos fumándolos de forma regular, aseguró.

"Tenemos a Arnold (Schwarzenegger, gobernador de California) fumando cigarros, y de vez en cuando a Bill Clinton", apuntó. "Cada vez más mujeres fuman cigarros".

Pero no es sólo los políticos y las mujeres los que fomentan la imagen de que los cigarros están de moda, afirmó Scott Goold, director de Tobacco Freedom, un grupo con sede en Alburquerque, Nuevo México. "Nuestra cultura popular está llena de imágenes de cigarros", dijo.

Por ejemplo, cuando la familia tiene un nuevo bebé, el vecino invita a fumarse un cigarro. Y los hombres de negocios los fuman cuando cierran un trato, anotó.

Para los adolescentes sin mucho dinero, las finanzas podrían desempeñar un papel en su elección de tabaco, aseguró Banzhaf. "Muchos estados aumentan los impuestos de los cigarrillos, pero no los de los cigarros", afirmó.

También está la percepción de que los cigarros simplemente no son tan peligrosos como los cigarrillos en cuanto al riesgo de cáncer, una percepción que Banzhaf y otros expertos afirman es incorrecta.

Banzhaf señaló que aunque es difícil comparar de manera directa los cigarrillos y los cigarros en cuanto al riesgo de salud, está claro que ambos conllevan riesgos. Fumar cigarros se asocia fuertemente con una variedad de cánceres mortales de los labios, lengua, boca, garganta, esófago, laringe y pulmón. Según datos de los U.S. National Institutes of Health, fumar tan sólo uno o dos cigarros al día duplica el riesgo de cáncer oral y esofágico, y aumenta el riesgo de cáncer de laringe seis veces.

Los riesgos son aún mayores si los usuarios deciden inhalar el humo del cigarro. Frente a los no fumadores, los fumadores de cigarros que inhalan profundamente tienen un riesgo 27 veces mayor de cáncer oral y 53 veces mayor de cáncer de la laringe, según el informe de los NIH.

Entonces, ¿qué funciona y qué no para un padre que trata de convencer a un adolescente de evitar los cigarros y otros productos de tabaco?

Usualmente, las peroratas sobre los riesgos de cáncer a largo plazo (que podrían contraer cáncer a los 40) no son efectivas, señaló Banzhaf, porque el adolescente típico considera que para cumplir los 40 falta una eternidad.

A los adolescentes también se les dificulta personalizar el riesgo. Tienden a pensar que son inmunes a los peligros de la vida, que algo malo podría pasarle a otra persona, pero no a ellos.

En vez de esto, los padres deben enfocarse en los motivos por los que los chicos comienzan a fumar. "A los niños les gusta comenzar a fumar no tanto por el sabor, si no porque es una señal de que están creciendo", apuntó Banzhaf. La presión del grupo también desempeña un papel.

"Si los padres pueden comenzar a convencer a los niños que fumar hace que uno huela mal, no que sea sexy y sofisticado, eso puede tener un gran impacto", afirmó.

Goold aconseja a los padres mantener un diálogo continuo con sus hijos, de la misma manera que lo hacen cuando hablan sobre no usar drogas. Pasar tiempo juntos como familia, tal como cenar juntos, puede ayudar a que esa conversación fluya de manera más natural, añadió.

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jueves 22 de febrero de 2007

Los cambios cerebrales persisten mucho tiempo después de haber dejado de fumar


Un estudio de autopsias halla altos niveles de enzimas asociadas a la adicción en el cerebro de ex fumadores

MARTES 20 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Fumar produce cambios de larga duración en el cerebro de fumadores y ex fumadores por igual, según sugiere un estudio reciente.

Para el estudio, que aparece en la edición del 21 de febrero de The Journal of Neuroscience, los investigadores del National Institute on Drug Abuse (NIDA) examinaron ocho muestras de tejido del cerebro humano de cada uno de tres grupos: fumadores de largo plazo que fumaron hasta el día de su muerte, ex fumadores de largo plazo, y no fumadores. Las muestras se tomaron del núcleo accumbens y del mesencéfalo ventral, dos regiones del cerebro que juegan un papel en el control de las conductas asociadas con la adicción.

Todos los participantes habían fallecido por causas no relacionadas con el tabaquismo.

Los investigadores analizaron los niveles de dos enzimas específicas encontradas en el interior de las células cerebrales que habían sido asociadas con conductas relacionadas con la adicción en animales expuestos a la cocaína, heroína y otras drogas ilícitas.

Los niveles de estas enzimas eran elevados entre los fumadores y, algo más interesante, los ex fumadores, en comparación con los no fumadores.

De acuerdo con el autor principal Bruce Hope, del NIDA, estos hallazgos sugieren que los cambios en el cerebro persisten mucho tiempo después de haber dejado de fumar y podrían contribuir a recaídas futuras en el uso de drogas.

"El paralelismo entre el nuevo estudio y los estudios en animales es importante, porque en los estudios de animales se ha encontrado un rol causal entre los altos niveles de las enzimas de señalización neuronal en estas regiones del cerebro y las conductas relacionadas con la adicción. Lo que sugiere de manera enfática que cambios similares observados en fumadores y ex fumadores contribuyeron a su adicción", señaló Hope en una declaración preparada.

Hope destacó que aunque sus hallazgos respaldan las investigaciones previas, aún no está claro que estos cambios bioquímicos causen en realidad conductas relacionadas con la adicción.

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martes 20 de febrero de 2007

Dejar de fumar tiene efectos positivos rápidos sobre el organismo

Dejar de fumar tiene efectos positivos rápidos sobre el organismo, según diferentes estudios que recopila una publicación del diario español El Pais.

Dejar de fumar tiene consecuencias positivas que pueden percibirse de forma inmediata. La primera es la satisfacción psicológica que supone verse libre de una esclavitud y comprobar que uno es dueño de sí mismo. Pero a la fortaleza mental se suma una rápida mejoría en el estado físico.

Sólo 20 minutos después de apagar el último cigarrillo la presión sanguínea y el ritmo cardiaco retornan a los niveles normales, lo que reduce el riesgo de lesiones en el corazón y en el sistema circulatorio debidas al sobreesfuerzo y a la acumulación de partículas en las paredes de las arterias. Ningún fumador circularía por la autopista con su coche revolucionado al máximo con una marcha corta, pero todos consienten que ocurra en su propio cuerpo cuando van por la vida con un corazón sometido a un trabajo muy superior al necesario.

A las ocho horas de abstinencia sus niveles de oxígeno en la sangre se normalizan. En un par de días se elimina toda la nicotina del organismo y se recuperan capacidades de percepción atrofiadas como el gusto y el olfato. De repente, la comida recuperará todo su sabor y se convertirá en la sustituta ideal del cigarrillo como fuente de placer, aunque hay que tener cuidado y evitar acudir a la nevera para picar cada vez que sienta ganas de fumar, porque entonces corre el riesgo de sobrepeso.

Al tercer día ya se respira mejor por la relajación de los circuitos bronquiales y al cabo de tres semanas desaparece la tos. El ex fumador observará que, si la edad y el peso se lo permiten, podrá volver a subir los escalones de dos en dos sin que sus pulmones se resientan. Y cuando se despierte, ya no tendrá la boca pastosa, la garganta ya no será una caverna y la voz dejará de estar oxidada, mejorías que apreciarán especialmente las personas más próximas.

Conforme pasa el tiempo, la lista de beneficios aumenta: "Por lo general, a los 15 años de abstinencia, el riesgo de mortalidad es ya similar a la de quienes no han fumado nunca. Sin embargo, muchos beneficios para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, ocurren mucho más rápido, con frecuencia en el primer año después de dejar de fumar", explica Elisardo Becoña, catedrático de Psicología Clínica de Santiago de Compostela. "Dejando de fumar, se reduce en el 50% el riesgo de muerte prematura en los primeros cinco años", añade.

Llegar hasta ahí va a requerir cierto esfuerzo. El fumador es un adicto a la nicotina y cuando el cuerpo sienta que no recibe la dosis habitual, la va a pedir. Entonces llega el mono. Todos los expertos insisten en señalar que nunca hay que ceder, ni siquiera una simple calada. El 90% de las recaídas tiene lugar durante los tres primeros meses de abstinencia.

Para los fumadores con alta dependencia que necesiten ayuda externa existen tratamientos psicológicos y farmacológicos que demostraron su eficacia. En la unidad de tabaquismo de la Universidad de Santiago de Compostela, Elisardo Becoña lleva desde 1984 aplicando un técnica llamada desvanecimiento, que consiste en una reducción gradual y controlada de la ingestión de nicotina y alquitrán. El tratamiento se desarrolla en seis sesiones y consiguió que hayan dejado el tabaco entre el 70% y el 80% de los 4.000 pacientes tratados. "Ofrecemos un servicio por correo para quienes no pueden asistir a las sesiones. El porcentaje de éxito es similar, pero sólo en aquellos que completan el tratamiento, que suelen ser la mitad de los que lo empiezan", explica Becoña.

Existen también tratamientos farmacológicos útiles. Su efectividad, que alcanza entre el 40% y el 45% de éxito según Carlos Jiménez Ruiz, responsable de la unidad de tabaquismo del Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, está más que asegurada. Se trata de la terapia sustitutiva de nicotina, que facilita la dosis mínima necesaria para superar el síndrome de abstinencia. Se presenta en forma de chiclés, parches y aerosoles nasales. La utilización de uno u otro dependerá de las preferencias del paciente y de las recomendaciones de su médico.

En cualquier caso, acudir al profesional sanitario es fundamental porque en muchas ocasiones un uso equivocado, por ejemplo de los chicles de nicotina, puede llevar a creer erróneamente que el tratamiento resulta inútil. "El chicle de nicotina debe ser utilizado correctamente. Debe masticarse lentamente hasta que se note un fuerte sabor. En ese momento, la masticación debe detenerse y el chicle se mantendrá entre las encías hasta que el sabor haya desaparecido. La masticación descontrolada puede conducir a una liberación precipitada de la nicotina, que no podrá ser absorbida", advierte Jiménez Ruiz.

En los casos en que la terapia sustitutiva no funcione, queda la opción del bupropión. Se trata de un antidepresivo que ayuda a combatir el síndrome de abstinencia sin aportar nicotina al organismo. Lo que se persigue es dar tiempo al organismo a deshabituarse en un estado de mejor disposición.

http://www.diariopanorama.com

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domingo 18 de febrero de 2007

La exposición pasiva al humo del tabaco eleva los indicadores en sangre del riesgo cardiovascular


En las personas expuestas en las que aparece el metabolito de la nicotina, aumentan niveles de fibrinógeno y homocisteína

Redacción, Madrid (18-2-2007).- La exposición al humo del tabaco en el trabajo, en el domicilio o en cualquier otro lugar supone un aumento desproporcionado de los marcadores biológicos que indican un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, según un estudio de la Universidad de Nottingham (Reino Unido). Las conclusiones de la investigación se publican en la revista Circulation: Journal of the American Heart Association.

El estudio midió los niveles de nicotina en la sangre de los participantes a través de los niveles de cotinina, el principal metabolito de la nicotina que indica el grado de consumo, para analizar la exposición al tabaco y a sus componentes tóxicos. Los investigadores también controlaron si las personas expuestas a este tabaquismo pasivo tenían niveles elevados de fibrinógeno, homocisteína y proteína C reactiva, todos ellos indicadores de enfermedad cardiovascular.

Los datos examinados proceden de la tercera fase de un estudio nacional sobre salud y nutrición (NHANES III) en el que participaban 7.599 adultos que no habían fumado nunca. El 68 por ciento de los participantes eran mujeres y tenían una edad media de 38 años.

Los investigadores descubrieron que los grupos de participantes en los que se detectaron niveles de cotinina tenían niveles más elevados de fibrinógeno y homocisteína que el grupo en el que no se detectó el metabolito.

Según Andrea Venn, autor principal del estudio, "los mayores niveles de fibrinógeno y homocisteína observados en relación a la exposición al humo del tabaco fueron equivalentes a alrededor del 30 al 45 por ciento de los que se dan en los fumadores activos".

Según sus autores, el trabajo muestra que incluso los niveles más bajos de exposición en los fumadores pasivos podrían estar asociados con aumentos apreciables en el riesgo cardiovascular. Las asociaciones con los niveles de fibrinogeno y homocisteína observados en el estudio se traducen en un aumento del riesgo de enfermedad del cinco por ciento, aunque el efecto combinado debido a otros procesos es probable que lo acerquen al 30 por ciento, señala Venn.

Según el investigador, incluso cuando los participantes no estaban expuestos al humo del tabaco en sus casas o en el trabajo, muchos tenían niveles de cotinina en sangre. Esto podría deberse, explica Venn, a que estas personas se ven expuestas en bares o restaurantes o bien en casas de otras personas.

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sábado 17 de febrero de 2007

Un tratamiento oral para dejar de fumar triplica las posibilidades de abandonar el tabaco a las 12 semanas


Vareniclina es el primer medicamento diseñado para tratar el tabaquismo y ejerce un mecanismo doble que estimula el receptor nicotínico pero también disminuye la sensación de bienestar asociada al tabaco

V.Bustillo, Madrid, (17-02-2007).- La compañía biomédica Pfizer ha lanzado vareniclina, el primer medicamento oral diseñado específicamente para dejar de fumar y que, según destacaron los responsables de la compañía, multiplica por 3,2 en los fumadores las posibilidades de abandonar el tabaco a las 12 semanas. Según los informes que manejan, el tratamiento ofrece un porcentaje de éxito de entre el 40 y 45 por ciento.

El doctor Carlos Jiménez Ruiz, jefe de la Unidad de Tabaquismo del Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, destacó cuatro aspectos que diferencian este nuevo fármaco del resto. En primer lugar, se trata del primer medicamento específicamente creado y desarrollado para el tratamiento del tabaquismo. Además, está diseñado para actuar selectivamente sobre los receptores específicos de la nicotina (α4β2). En tercer lugar, es posible eliminar el 95 por ciento del producto a través de la orina sin metabolizar en el hígado, con lo cual no interacciona con otros.

Pero seguramente lo más novedoso es que posee un doble mecanismo de acción como agonista parcial. Por un lado, estimula la liberación de la dopamina parcialmente para atenuar el ansia de fumar y los síntomas derivados de la abstinencia. Pero por otro lado, bloquea la unión de la nicotina a los receptores cerebrales, para disminuir así la sensación de bienestar asociada al consumo de tabaco. De este modo, si el paciente sucumbe a la tentación de unas caladas, se siente decepcionado por no recibir toda la satisfacción que esperaba.

La eficacia de este nuevo medicamento de Pfizer, que se comercializa únicamente con prescripción médica, viene avalada por un exhaustivo programa de estudios clínicos. En cuatro de estas investigaciones participaron 4.000 fumadores, y tres de ellos fueron publicados en la revista científica ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA).

Los datos de dos de los estudios revelaron que un 44 por ciento y 43,9 por ciento respectivamente de los fumadores que recibieron vareniclina (una dosis de un miligramo dos veces al día) consiguieron dejar de fumar después de 12 semanas de tratamiento. Por tanto, los resultados de ambos estudios, de idéntico diseño, en los que los participantes fumaban una media de 21 cigarrillos durante 25 años, pusieron de manifiesto que la probabilidad de que los pacientes consiguieran dejar de fumar, tras 12 semanas de tratamiento con un miligramo de vareniclina dos veces al día, es aproximadamente tres veces mayor que la de aquellos que tomaron placebo.

El doctor Jiménez Ruiz insistió en que el tabaquismo no es un hábito sino una enfermedad crónica reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, por tanto, es necesario tratarla. “Con vareniclina, los profesionales de la salud y los fumadores tienen un nuevo tratamiento para ayudar a manejar su adicción”, subrayó. Como factores secundarios, únicamente advirtió de naúseas ligeras entre la segunda y tercer semana de tratamiento en el 28 por ciento de los pacientes.

Por su parte, el doctor José Chaves, jefe médico del Área Terapéutica Cardiovascular de Pfizer, presentó los resultados del estudio SUPPORT, un informe global sobre las actitudes de los fumadores al dejar el tabaco desarrollado en 10 países, entre ellos España. Como dato significativo, destacó que en España sólo el 15 por ciento de los encuestados había recibido información de su médico con respecto al tabaquismo, mientras que a nivel global el dato se eleva al 35 por ciento y en Europa llega al 48 por ciento.

Según demuestra la encuesta, la mayor parte de los que tratan de dejar el tabaco lo hace por sus propios medios, aunque la mayoría fracasa. El 62 por ciento ha intentado abandonar los cigarrillos, pero sólo entre el 3 y el 5 por ciento lo han conseguido. El 45 por ciento, de hecho, considera que es el reto más difícil al que se ha enfrentado en su vida.

Además, el informe reconoce que los fumadores quieren dejar el tabaco, aunque sean reacios a comentarlo. El 77 por ciento sabe los riesgos que conlleva, el 47 no lo comenta con nadie y el 62 por ciento dice que nunca lo ha hablado con su médico. Los adictos a la nicotina reclaman ayuda para dejarla: el 59 por ciento cree que podría dejarlo antes si le ayudase su médico y el 57 opina que son necesarios tratamientos más efectivos.

“Una de las principales novedades que destaca el estudio SUPPORT es la necesidad de una implicación real del colectivo médico en la terapia de deshabituación tabáquica de sus pacientes”, indicó el doctor Chaves.

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martes 13 de febrero de 2007

Estudio confirma que tabaquismo pasivo aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca

Martes 13 de Febrero de 2007

11:29

Reuters

DALLAS.- Las señales de advertencia de problemas cardiovasculares son mayores en las personas expuestas al humo de cigarrillo de segunda mano, lo que suma pruebas a la relación entre el "tabaquismo pasivo" y la enfermedad cardíaca, según reveló una investigación.

"Nuestro estudio provee más evidencia que sugiere que la exposición de bajo nivel al humo de segunda mano tiene efectos clínicos importantes en la susceptibilidad a la enfermedad cardiovascular", dijo la doctora Andrea Venn, de la University of Nottingham en Gran Bretaña, principal autora del trabajo.

"Este es el primer (...) estudio que relaciona los niveles de esos indicadores con una medición objetiva de la exposición al humo de segunda mano, en lugar de la exposición informada" por el propio involucrado, añadió Venn, profesora asociada de Epidemiología y Salud Pública.

La investigación, publicada en la edición de esta semana de "Circulation: Journal of the American Heart Association", midió el nivel de cotinina en la sangre de los participantes.

La cotinina es uno de los principales indicadores de la ingesta de nicotina y, por lo tanto, de la exposición al humo de cigarrillo, según la Asociación Americana del Corazón (AHA por su sigla en inglés).

Los investigadores también controlaron si las personas expuestas al humo de segunda mano en su hogar, su trabajo u otros lugares tenían mayores niveles de fibrinógeno, homocisteína y proteína C reactiva, todas señales o indicadores de enfermedad cardiovascular.

Los expertos examinaron los registros del tercer National Health And Nutrition Examination Survey (NHANES III, 1988-94), que incluyó a 7.599 adultos que nunca habían fumado.

El 18 por ciento del grupo de personas encuestadas en esa oportunidad no tenía niveles detectables de cotinina, mientras que el resto registraba niveles altos o bajos del producto de la nicotina en la sangre.

El 18 por ciento de aquellos con bajos niveles y el 56 por ciento de los que poseían altos niveles de cotinina dijo que vivía con un fumador o había estado expuesto al humo del cigarrillo en el trabajo.

"Los investigadores hallaron que los grupos con baja y alta cotinina tenían niveles significativamente mayores de fibrinógeno y homocisteína que el grupo en que no se detectaron", dijo la AHA.

Los mayores niveles de fibrinógeno y homocisteína se trasladaron en un aumento del 5 por ciento en el riesgo de enfermedad. Estudios previos sugirieron que otros factores pueden elevar el peligro de enfermarse por tabaquismo pasivo hasta un 30 por ciento.

El fibrinógeno es una proteína y la homocisteína es un aminoácido presentes en la sangre.

Ambos son signos de inflamación y además están involucrados en la formación de coágulos sanguíneos.

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sábado 10 de febrero de 2007

Nicotina El cerebro del fumador


Una lesión cerebral y un fumador empedernido que repentinamente dejó de fumar. Así empieza un atractivo estudio que se publica en el último número de «Science» que podría abrir una vía para desarrollar nuevos tratamientos contra el tabaquismo. Científicos de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han identificado la ínsula, como la región del cerebro que gobierna el deseo de fumar. Poco más grande que una moneda de euro, la ínsula está situada en una zona profunda del cerebro. La pista que llevó a los investigadores a pensar que podría estar relacionada con el deseo de fumar fue el caso sorprendente de un paciente que sufrió un infarto cerebral y dañó esa zona.

Tras el ictus, el fumador empedernido que fumaba dos paquetes diarios perdió las ganas de encenderse un cigarrillo. Había fumado desde los 14 años y le costaba reprimirse en las situaciones en que no debía fumar, pero le gustaba tanto su adicción que nunca había intentado dejarlo. Hasta que sufrió el ictus. «Mi cuerpo se olvidó de fumar», decía a los neurólogos que le trataban. Nunca más volvió a fumar y sin ningún esfuerzo.

Este caso fue el arranque de un pequeño ensayo clínico con 69 pacientes, daño cerebral y fumadores antes de su accidente cerebrovascular. Diecinueve habían sufrido daños en la ínsula y trece de ellos habían dejado de fumar sin problemas. Los investigadores no encuentran un motivo para explicar por qué los demás no fueron capaces de dejarlo.

Nuevos tratamientos

La inducción del daño cerebral no se propone como fórmula rápida y eficaz para desengancharse de la nicotina, pero este novedoso trabajo puede cambiar el curso de la investigación de las adicciones. Lo más importante es que será posible desarrollar nuevos tratamientos para dejar de fumar que actúen directamente sobre la ínsula. El primer paso podría ser la fabricación de cigarrillos sin nicotina para satisfacer la ínsula, simulando el consumo de tabaco mientras se reduce la dependencia de la nicotina. Otra posibilidad es la estimulación magnética de esta zona.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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