Tabaco - Tabaquismo *

 

sábado 10 de febrero de 2007

Nicotina El cerebro del fumador


Una lesión cerebral y un fumador empedernido que repentinamente dejó de fumar. Así empieza un atractivo estudio que se publica en el último número de «Science» que podría abrir una vía para desarrollar nuevos tratamientos contra el tabaquismo. Científicos de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han identificado la ínsula, como la región del cerebro que gobierna el deseo de fumar. Poco más grande que una moneda de euro, la ínsula está situada en una zona profunda del cerebro. La pista que llevó a los investigadores a pensar que podría estar relacionada con el deseo de fumar fue el caso sorprendente de un paciente que sufrió un infarto cerebral y dañó esa zona.

Tras el ictus, el fumador empedernido que fumaba dos paquetes diarios perdió las ganas de encenderse un cigarrillo. Había fumado desde los 14 años y le costaba reprimirse en las situaciones en que no debía fumar, pero le gustaba tanto su adicción que nunca había intentado dejarlo. Hasta que sufrió el ictus. «Mi cuerpo se olvidó de fumar», decía a los neurólogos que le trataban. Nunca más volvió a fumar y sin ningún esfuerzo.

Este caso fue el arranque de un pequeño ensayo clínico con 69 pacientes, daño cerebral y fumadores antes de su accidente cerebrovascular. Diecinueve habían sufrido daños en la ínsula y trece de ellos habían dejado de fumar sin problemas. Los investigadores no encuentran un motivo para explicar por qué los demás no fueron capaces de dejarlo.

Nuevos tratamientos

La inducción del daño cerebral no se propone como fórmula rápida y eficaz para desengancharse de la nicotina, pero este novedoso trabajo puede cambiar el curso de la investigación de las adicciones. Lo más importante es que será posible desarrollar nuevos tratamientos para dejar de fumar que actúen directamente sobre la ínsula. El primer paso podría ser la fabricación de cigarrillos sin nicotina para satisfacer la ínsula, simulando el consumo de tabaco mientras se reduce la dependencia de la nicotina. Otra posibilidad es la estimulación magnética de esta zona.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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